Favstar gets even better if you sign in.
Here's why signing in is good for you.
La distracción suele llevarme a lugares más interesantes que la atracción.
Tuiter no quita el tiempo para escribir. Tuiter es estar escribiendo. Una de sus formas.
La enfermedad me recuerda a cada segundo que soy un cuerpo. Los buenos libros también.
Cuando se trabaja mucho tiempo sobre un texto no se le perfecciona, se le domestica. A eso, algunos, le llaman calidad literaria.
Si el lector no tiene la sensación de haber recibido una carta al leer un libro, el libro no sobrevivirá.
Bien. Muy bien. Demasiado bien. Escandalosamente bien. Aterradoramente bien. Ferozmente bien. Muy bien.
Escribir cartas, electrónicas o no, para que, en un mundo donde todo está cerca, haya espacio para la distancia.
Que el "te extraño" es el nuevo "te amo con locura desatada y más pero vivo en el XXI y no en el XIX y el autismo es lo mío". Dicen.
¿Pero cómo?, ¿que es viernes? ¿Febrero ya? ¿2013? ¿Siglo XXI? Válgame.
Escribir sin parar, sin comer, sin dormir. Pero nunca escribir sin respirar.
Lo más sorprendente es, sin embargo, todo lo que no se escribe al estar escribiendo.
Es posible arrepentirse cuando va en la rodilla o los hombros. Una vez en el cuello, no hay vuelta atrás. Hablo del agua fría. No del amor.
El fin del mundo inició un 8 de diciembre. En Comala. El día en que Susana San Juan murió. #PedroPáramo
El amor tiene que existir. De otra manera nuestro nudo de neurosis, egoísmo y violencia sería insoportable.